Ante
situaciones atípicas como la que nos encontramos en estos momentos a causa de
una pandemia llamada COVID-19, es de gran importancia sacar a relucir esos
valores con lo que nos han educado desde bien pequeños y desde diferentes
ámbitos, tanto el familiar como el educativo.
Debemos
mostrar responsabilidad y solidaridad, actuando con empatía,
mirando por el bien común y no por el de uno mismo. Hay que ser
ciudadanos ejemplares, cívicos, respetando aquellas órdenes que nos llegan
desde el Estado y las que tenemos que cumplir a raja tabla.
Solo
así, juntos, se puede combatir un mal que nos afecta a todos y cada
uno de nosotros.
Pero
ante este escenario en el que nos encontramos, vemos las dos caras de las
sociedad,
la
egoísta e irresponsable y la solidaria y generosa.
En esta
parte se encuentran los sanitarios que están ayudando a combatir esta crisis
sanitaria y a los que hay que dar gracias por su proceder y apoyarlos actuando
como se nos pide para no saturar el sistema sanitario como predicen que
ocurrirá en unos días si no frenamos la curva.
También
dar las gracias a los trabajadores de los supermercados , los cuales se ven
envueltos cada día en una batalla campal de personas histéricas desde las
primeras horas de la mañana por comprar bienes básicos que NO van a escasear
estos días de cuarentena, pero que sí que van a dejar sin subsistencia diaria a
esas personas que no se pueden permitir hacer grandes compras en un solo día, o
que simplemente decide ir al supermercado en horas menos concurridas, como es
lo aconsejable para evitar aglomeraciones. Pero no, el sentido común no lo
tiene todo el mundo por lo visto.
Retomando
los agradecimientos, no debemos olvidar a todo aquel que esta expuesto al
público estos días; farmacéuticos, cuerpos de seguridad, etc. Ellos ,
seguramente, querrían estar en sus casa, junto a los suyos y no exponerse al
virus, pero deben hacerlo y, al resto de ciudadanos solo se nos pide eso, que
nos quedemos en nuestra casa y somos incapaces de hacerlo.
Increíble,
vergonzoso desde mi punto de vista.
Son
esos pequeños detalles los que me hacen ver que debemos de aprender mucho
todavía.
Además
a toda situación se le debe sacar lo positivo, y como no, el quedarse en casa
también lo tiene.
Es
el momento de retomar la conciliación familiar , demandada por muchos
trabajadores que se lamentaban de no poder pasar horas con sus hijos por su
amplio horario laboral, pasar horas jugando a juegos de mesa, o simplemente
estar en compañía. Días de leer esos libros que tenías en la estantería
cogiendo polvo y manifestabas no tener tiempo para dedicarles, también días
de adelantar esos trabajos de la universidad que tenías atrasados y se te
iban acumulando con el paso de los días. De ver tu serie favorita de nuevo
junto a un buen bol de palomitas, o de chocolate . De hacer cambio de armario,
sacar esa ropa de verano y esconder la de invierno, puesto que al finalizar la
cuarentena que se nos ha pedido cumplir, estaremos todos por las calles
disfrutando del buen tiempo y el sol.
Pensad
que estamos dejando respirar al planeta, ese que hemos castigado tanto desde
que el hombre empezó a construir en ella. Es desolador ver las calles vacías,
sí, pero es un gran favor que estamos haciendo para combatir el cambio
climático que estamos sufriendo en estos tiempos.
Centrémonos
es estos aspectos positivos , y no perdamos la esperanza de que como todo en la
vida todo pasará y volveremos a estar haciendo vida normal.
Y
por supuesto , rechacemos los comportamientos irresponsables de amigos y
familiares, esos que lo ven como un juego y poco peligroso, manifestando que es
un simple resfriado que a ellos no les afecta. Pero, ¿ y a tus mayores?
¿tampoco les afecta? Sabemos que sí, puesto que son los más vulnerables y por
los que hay que actuar con coherencia y responsabilidad.
Muchos
ignoran las recomendaciones de los sanitarios y autoridades, reuniéndose en
casas con los amigos, saliendo a correr, o hacer cualquier actividad ¿de verdad
es necesario? ¿ no se es capaz de permanecer unos días en casa, en serio?
Cuando uno no pueda tener días de relax en casa por obligaciones, se querrá. El
mundo al revés. Es bastante que prohíban algo para quererlo. Así somos.
Por
todo ello, es importante nunca dejar de lado la educación en valores
desde bien pequeños para que cuando sean adultos sepan actuar como algunos hoy
en día no saben.
Y como bien dijo, Lope de
Vega; TODOS A UNA, FUENTEOVEJUNA.


Muchas gracias por vuestra labor, la verdad que en estas situaciones que no sabemos muy bien cómo actuar, toda ayuda es bien recibida!
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